Niños de la calle y niños sin hogar


 Los niños en situación de calle son aquellos menores de 18 años que tienen vínculos familiares débiles o inexistentes, que hacen de la calle su hábitat principal y desarrollan en ella estrategias de supervivencia, hecho que los expone a distintos tipos de riesgos.

Las niñas y niños también pueden migrar a las calles por otras razones, que incluyen:

● Abuso sexual, físico o emocional.

● Rechazo por su familia de origen.

● Problemas de salud mental.

● Abuso de sustancias.

● Orientación sexual o identidad de género.

La calle se convierte en ese espacio donde “escapan” de la violencia, el maltrato y la disciplina rígida. También en ese nuevo hogar, sin delimitaciones claras, encuentran a otras y otros en las mismas condiciones, que les ofrecen el apoyo o el cariño que no encuentran en el seno familiar.

En el habla cotidiana, las personas pueden usar muchas palabras o términos diferentes. ‘Street children’ y ‘homeless children’ o jóvenes sin hogar pueden usarse indistintamente, pero existen algunas diferencias.

No todos los niños sin hogar acaban viviendo a la intemperie en la calle. Muchos terminan durmiendo en lugares muy inapropiados, pero fuera de la vista: en los pisos de amigos o extraños, o durmiendo en alojamientos temporales como albergues. Por ejemplo, la organización benéfica para personas sin hogar Shelter estimó en 2018 que hasta 9500 niños del Reino Unido han pasado la Navidad en un albergue u otro alojamiento temporal, a menudo con una familia en una habitación individual, compartiendo baños y cocinas con otros residentes que no conocen.

 Por el contrario, no todos los niños que pueden describirse como ‘niños de la calle’ son necesariamente personas sin hogar. Pueden trabajar, jugar o pasar su tiempo en la calle, pero pueden volver a dormir con su familia o padres.

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